Un formulario a las corridas, Walter Gropius fundando la Bauhaus sin saber lo que venía, y mi papá jugándose todo por lo mismo. Tres galopes sin ver el alambrado, y la certeza de que el resultado nunca se sabe de antemano.
Un olor de infancia aparece un viernes en medio de una semana acelerada y dispara una pregunta que no tiene respuesta obvia. La búsqueda de esa respuesta termina en un dato concreto sobre cómo funciona el cuerpo antes que la cabeza.
Una bicisenda con subidas y bajadas se convierte en la primera pista de algo que después reconocería en una oficina cómoda: el piloto automático que sostiene, pero no empuja. La comodidad como enemiga del progreso, contada desde adentro.