La comodidad es enemiga del progreso
- Juliana Rojas

- 13 ago
- 3 min de lectura
Actualizado: 14 ago
La bicisenda de Gorriti tenía subidas, y bajadas. En las cuadras de subida la pedaleada se ponía más intensa, en invierno venía muy bien la entrada de aire frío con la boca abierta para refrigerar un poco el cuerpo, que se recalentaba en cuestión de cien metros en contrapicada. Después, aflojaba y entraba en modo "moto", dejando de pedalear por varias cuadras. La parte más disfrutable. Fueron varios años de ir al laburo en bici. Llegaba con la cabeza despejada, enérgica, como actuando en dos equis hasta que me estabilizaba y el cuerpo se me enfriaba. Con ese envión inicial de dopamina*, los días prometían mejores emociones.

En mis años de ir a esa oficina en particular, todos los días eran iguales, y mi salvación diaria tenía que ver con esa cercanía desde ahí a mi casa y lo que disfrutaba del viento en la cara del camino y la comodidad de que no me llevaba mucho tiempo ir desde un nodo al otro, no era lejos, no era con transporte público y no menos importante: mi actividad laboral consistía en trabajar sin grandes deadlines y con muchos momentos de disfrute con mis compañeros, boludeábamos bastante.
Al margen de saber que estaba cómoda y que un cambio laboral iba a requerir de más compromiso y cambios de ubicación, hubo algo que no vi por mucho tiempo y fue que estaban pasando los años y yo no estaba creciendo profesionalmente: un poco por no salir de la comodidad y otro poco porque no tenía necesidad de hacerlo. Ese trabajo no exigía mi milla extra, me daba la estabilidad que necesitaba para incluir grandes dosis de boludeo diario y tenía resto para llegar a mi casa sin preocupaciones o sensación permanente de pendientes. Ojo: no tenía preocupaciones pero no estaba yendo a ninguna parte, solo estaba cumpliendo y siendo.
La preferencia por mantener el estado actual de las cosas, incluso cuando cambiar traería un resultado mejor, solo porque cambiar implica esfuerzo y el default se siente más seguro, no es otra cosa que el sesgo del statu quo. Caer en estas arenas movedizas de tu mente es una trampa mortal para tu creatividad y tu progreso. Esta comodidad que te vas generando es casi como intentar salir de la cama mientras le estás dando un abrazo a la bolsita de agua caliente.
La comodidad es enemiga del progreso. No es tan loco pensar que el piloto automático gana. Es que el cerebro humano pondera más el costo que implica moverte de tu confort que el beneficio de pasar a un trabajo, vida o plan más piola. Samuelson y Zeckhauser lo demostraron en un estudio fundacional de mil novecientos ochenta y ocho: ante cualquier decisión, tendemos a preferir desproporcionadamente quedarnos donde ya estamos, aunque cambiar nos convenga más. Y hay algo más de fondo: salir del piloto automático de vez en cuando, aunque sea en cosas chicas, parece ser lo que mantiene la cabeza despierta y dispuesta a seguir aprendiendo. Quedarse fijo en el mismo lugar, en cambio, la deja en modo ahorro.
Hubo un día en el que me ofrecieron dos caminos en la misma charla. Uno era quedarme en el nivel que ya tenía, cambiando de lugar pero no de exigencia, la comodidad de siempre con otro nombre en la puerta, el otro era un puesto de liderazgo que no había pedido y que me daba miedo solo de escucharlo. Dije que sí al que me daba miedo.
Cuando detectás el momento en que abrís la canilla, y pasás de llamita de piloto a llamarada apasionada, es cuando la comodidad te dejó de alcanzar y la llegada de ese algo más fuerte es lo que querés, aunque todavía no sepas bien por qué.
Cuando me di cuenta de eso, si hablamos con el vaso medio vacío te diría: perdí más de una década. Si lo miro con el vaso medio lleno te digo: finalmente me di cuenta. Estuve accionando sin pasión, pero acabo de encenderme. Quiero más pasión.
Y no estaba pasando cualquier cosa: meter cambios de forma ocasional rompe los automatismos del cerebro y lo obliga a salir del piloto automático. A mí, el cambio de aire me dejó la cabeza bien fit, con ganas de seguir.
J.
*La dopamina es un neurotransmisor clave en el sistema nervioso central que actúa como mensajero químico.



Que lindo post. Que tema sentirme identificada. Obligándomelo a ver el vaso lleno extraño el viento en la cara pero también lo atesoro 🎈