Una bicisenda con subidas y bajadas se convierte en la primera pista de algo que después reconocería en una oficina cómoda: el piloto automático que sostiene, pero no empuja. La comodidad como enemiga del progreso, contada desde adentro.
Dos semanas enteras metida en tareas técnicas, mientras el libro seguía esperando. Una bolsita de mandarinas regaladas en la vereda un domingo cualquiera terminó moviendo algo que ningún benchmark pudo.
Un cartel guardado de una salida con amigos aparece en medio de una mudanza y dispara una reflexión sobre la obsesión con lo permanente. Una historia sobre soltar el camino que todos dicen que es seguro, para elegir el que realmente se quiere.