Había que construir el cohete
Actualizado: hace 5 días
El borrador está en revisión. Mientras tanto, me pongo a diseñar.

Cuando empezó el año, lo que menos anticipaba era estar editando un libro. Como diseñadora siempre tuve la fantasía de escribir uno, pero sin una idea concreta en mente: fantaseé con un libro de recetas, un libro de ilustraciones, un libro autorreferencial, y ahí mismo, después de pensar un rato, saltaba a otro tema, porque no terminaba de cerrarme qué tendría de interesante leerme a mí.
Me costó empezar. Di vueltas como cuando paseás el tenedor por todo el plato y no levantás nada para comer.
El libro se fue armando de una manera atómica: a partir de un posteo. Con una meta tan bold, fue el primer paso posible. Para llegar a la luna, primero había que construir el cohete.
Lo que no esperaba era que hacer trajera más cosas para hacer. Los posteos empezaron a relacionarse entre sí y a pedir un orden. De golpe asomó un relato que llevaba incorporado pero no tenía del todo ordenado.
Empecé a prestar más atención a la manera de contar, devoré libros en tiempo récord, y ahí me di cuenta del poder inspirador que tienen. Yo quería un libro que quisieras tener a mano, que miraras todos los días y que te ayudara a salir del estancamiento, porque eso es lo que me generan a mí los libros que elijo.
Una vez que arranqué, lo sostuve con fechas: un mes y medio antes ya sabía que el veintiuno de septiembre lo terminaba de escribir. Lo que me había costado era lo anterior: empezar. Las ganas estaban desde hacía años, pero desparramadas, como pensamientos sueltos que aparecen antes de dormir o volviendo de trabajar, tan aislados que no hacen fuerza para mover nada. Quería el libro, pero querer no me alcanzaba para empezarlo.
Con ese síntoma en mano, ¿estaba en lo cierto? Salí a probarlo con un experimento: cuarenta y ocho personas se comprometieron a hacer cuatro actividades en dos semanas, y dos tenían que ser cosas que quisieran hacer. Casi la mitad no entregó nada. Ni siquiera esas. Querer tampoco les alcanzó.
Haber encontrado el relato me contagió las ganas de hacer todo lo demás. Sacar un libro a la calle es también elegir las fotos, el formato, la diagramación, el papel, la tapa: el objeto que quiero que tengas en tus manos.
El cohete ya tiene cuenta regresiva.
J.




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