Un proceso vivido desde adentro, en permanente evolución: escuchar al cuerpo, soltar lo que no va, salir del lugar de siempre y hacer que las cosas pasen.
Fui a Amsterdam a hacer nada en particular y terminé mirando veredas mojadas como quien mira un proyecto sin terminar. En dos días, junté un montón de detalles y una pila de ganas de volver.